La vida es un libro en blanco, tú escribes tu historia

La vida es un libro en blanco, tú escribes tu historia

lunes, 13 de junio de 2011

La caja y los recuerdos

Una tarde de domingo, ante la imposibilidad de salir a la calle por el calor abrasante y el aburrimiento creado por la insoportable película de amor eterno de la televisión, Ámbar decidió abrir su caja.
Era una caja vieja, y no especialemente decorativa, que había guardado durante años sin atreverse a levantar la tapa. Ya no recordaba ni lo que había dentro, solamente sabía que una buena parte de sus recuerdos estaban escondidos allí.
La abrió poco a poco, como si temiera que algún monstruo escondido la atacara por atreverse a molestarle. Cuándo por fin consiguió quitar la tapa y mirar, descubrió diversos objetos, escondidos en bolsas, mas o menos cubiertos de polvo : Tarjetas de restaurantes, billetes de tren, alguna estatuilla que había comprado de recuerdo de algún viaje, fotos con las amigas del instituto, una flor seca, unos rotuladores, y algún folleto de alguna que otra actividad cultural. Una vez hubo sacado todo eso de la caja, la sacudió boca abajo para verificar que no quedaba nada en ella, antes de atacar la porqueria con una balleta humeda. Entonces, cayó al suelo un cartón, y detrás de el, unos papeles medio rotos. Era el doble fondo, que ella misma había creado para que sus padres no hurgaran.

Entre los papeles descubiertos, leyendo con dificultad la marca del lápiz borrada por los años, Ámbar constató que lo que hacía unos años le parecía "super-secreto ultra-privado" no eran mas que tonterias que no valía la pena recordar. Estaba a punto de tirar todos esos papeles al contenedor de reciclaje cuándo su mirada se fijó en una carpeta que, en su día, debió de ser roja o rosa.

En su interior, unas fotos de jovenes en la piscina, en un salón, jugando a las cartas. De repente, se dio cuenta de que era todo aquello: eran las fotos de aquel club de vacaciones, en Marsella. Aquel verano...había sido uno de los mejores de su vida, había conocido a un montón de gente y sobre todo, había conocido al que fue su primer amor. Conteniendo sus lágrimas, Ámbar fue cogiendo y observando detenidamente cada una de las fotos amarillentas, cuyas esquinas estaban torcidas por el tiempo. En el dorso de una de ellas ponía: Nos volveremos a ver. Ámbar ya no pudo mas: dejo que sus lágrimas cayeran, recordando que hacía quince años de aquello...

No hay comentarios:

Publicar un comentario